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El silencio

Authors: Vinita Mahtani Chugani

Original research project

Artistic mirror result

Estudio autoetnográfico sobre el fenómeno de la conspiración de silencio.

Vinita Mahtani. El silencio.

Language: Spanish 
Summary: This story refers to the phenomenon of the conspiracy of silence that occurs on many occasions within families in the care at the end of life.

Art format: Audiovisual

EL estaba tumbado en la cama. En aquella cama en la que había dormido durante años, Antes, solo era una cama, un sitio para dormir. Pero ahora lo era todo, la cocina, la sala de estar,…
 

Si yo quería escapar de allí, solo tenía que salir de aquella habitación en la que estaba su cama. Pero él no podía escapar. A veces, yo lo hacía. Me daba miedo tener una conversación con él. EL siempre parecía estar “ensimismado”. Yo sabía lo que estaba pensando porque utilizaba sus ojos y movía sus manos, y a veces, incluso los labios como si hablara con alguien. Pero allí no había nadie. Muchas veces me asomaba a su habitación y le miraba, y por sus gestos podía dar voz a sus pensamientos. Yo creo que EL se preguntaba a sí mismo ¿por qué le había pasado esto? ¿Por qué estaba enfermo? ¿Qué había hecho mal? Antes tenía tanta salud.

 

Yo le conozco muy bien y sé que eso era lo que pensaba. Creo que solo podía hablar sobre sus eternas dudas consigo mismo.

Yo me lo tenía que callar. La mayor parte de mi familia pensaba que no se lo podíamos decir, que no deberíamos hablar sobre el hecho de que tenía cáncer y que se estaba muriendo.Yo me acordaba de la primera vez que le operaron cuando me dijo: “Cuanto me alegro de que a los médicos no se les ocurriera decirme la verdad, estuvo bien que solo me dijeran que era un problema del estómago y que me tenía que operar. Si me hubieran dicho la verdad no creo que hubiera tenido fuerzas para recuperarme”.


Al final pensé que quizá mi deseo de hablar abiertamente era por puro egoísmo y que solo era bueno para mí.
Sin embargo, yo odiaba esta situación, y quería decirle tantas cosas por última vez....Aquellos días eran tan importantes.
Como médico tenía tantas preocupaciones sobre sus síntomas y que tuviera una cierta calidad de vida. Yo le preguntaba ¿Estas bien? Pero luego pensaba ¿qué clase de pregunta es esa? Se estaba muriendo, ¡cómo iba a estar bien!


El cirujano me dijo que si había algo importante que hacer que lo hiciera cuanto antes. Y decidí adelantar mi boda. Pero, ¿cómo iba a decirle que me quería casar en un par de meses? ¡Así, de repente! Pero...cuando hablamos de mi boda EL solo pensó que era una buena idea y no pidió más explicaciones. Creo que sabía que no había esperanza para EL y que se estaba muriendo. Pero no podíamos hablar de ello.


Un día lo llamé y de repente de un día para otro apareció la ronquera, yo sabía lo que eso significaba, afectación del nervio por extensión de la enfermedad. Cada vez podía comer menos, casi no podía beber y ahora ya no podía hablar.

Yo quería que su médico de familia cuidara de pero no se involucró, quizá no sabía manejar la situación. ¿A quién podía acudir? En este momento fue cuando me di cuenta lo bueno que era pertenecer al gremio. Un día me presentaron a un médico de familia que estaba intentando ayudar pacientes en las mismas condiciones que EL. Cuando le comenté la situación se mostró dispuesto a visitarle.


A mi familia le preocupaba lo que ese medico le diría. Algunos miembros de la familia traían a “sanadores” de todo tipo. Recuerdo uno de ellos que le dijo que si no le hubieran dado la quimioterapia él podía haberlo curado. Yo no salía de mi asombro.
En fin, yo tenía mucho miedo sobre lo que este médico le diría. Pero me dijo que solo respondería a las preguntas que EL le hiciera.


Nunca supe mucho sobre sus conversaciones. No sé si a EL le parecía bien. Una vez le prescribió morfina y el no quiso tomarla porque EL me dijo: “el dolor que tengo es dulce y es lo que me hace sentir que estoy vivo”. Una vez intentamos darle la cortisona en la comida y EL se dio cuenta y nos dijo que no le hiciéramos eso, que EL no quería tomar medicamentos.


Hay tantas cosas de las que me hubiera gustado hablar con EL, pero no pude porque éramos todos parte de la conspiración de silencio.


No puedo evitar seguir dirigiéndome a EL en mis pensamientos. Le sigo contando sobre los acontecimientos de mi vida igual que hacía cuando el silencio nos invadía. Mientras siga en la memoria de los que le quisimos seguirá existiendo.